lunes, 31 de julio de 2017

Mamis conetadas, el proyecto que conecta la maternidad con oportunidades de empleo y reinvención



Hace poco me llegó una información sobre un nuevo proyecto para madres emprendedoras

Se trata de Mamis Conectadas una iniciativa que ofrece cursos prácticos y accesibles sobre Social Media Manager, estudiando dos o tres horas semanales durante seis semanas.


"Asistiendo a clases presenciales en horarios compatibles, mamás, abuelas y dueñas de casa pueden transformarse en sus propias jefas, aprendiendo con expertos en el tema digital, que entregan los contenidos necesarios para que puedan administrar las redes sociales de sus futuros clientes, o de ellas mismas en caso de que tengan un emprendimiento y no puedan pagar un servicio profesional externo", explican desde el proyecto.



¿Cuándo se dictan los cursos?



Todos los meses se inician nuevas capacitaciones. El valor es de $200.000 (pesos chilenos) por persona.

Los cursos son presenciales, en la comuna de Las Condes. Y también están disponibles para ser contratados en grupo, en caso de que las municipalidades o juntas de vecinos las soliciten.



¿Por qué nace esta iniciativa?


Mamis Conectadas nació pensando en las mamás, dueñas de casa y mujeres en general, que quieren
trabajar desde sus hogares, para cuidar a sus hijos o nietos.

El curso las convierte en Social Media Manager y a las alumnas destacadas se las contacta con empresas, para que puedan empezar a generar ingresos y reinventarse profesionalmente en esta nueva etapa de la maternidad o la crianza.



Más info

Si te interesa y quieres saber más de esta iniciativa te invito a que sigas este proyecto en facebook como @mamisconectadas

O puedes visitar el sito web www.mamisconectadas.com



domingo, 9 de julio de 2017

Las 10 tácticas probadas para mantener la calma y atender una rabieta



Las rabietas son esos episodios inexplicables de llanto, gritos y enfados que suceden de vez en cuando, por distintos motivos, que tienen que ver con una etapa del desarrollo natural de los niños entre los 2 y 3 años. Pero esto no es una regla, hay niños que comienzan antes y otros que terminan después.

Este es un post que le debía a este blog, la segunda parte de "Cómo ser una mamá calmada" paso 1.

Si no los has leído, te recomiendo ir a este y luego volver por esta segunda parte.

Ahora a lo que vamos.

Lorenzo ya ha cumplido 3 años. La primera parte la escribí cuando él tenía 2. Pero las rabietas se suceden entre los 2 y 3 años, así que si tienes una personita de esa edad en tu casa, te vienen bien ambos post.

Entonces, luego de probar con el desafío no gritar, que cuento en el primer post que comenté más arriba, he ido probando otras cosas que me ayuden a cumplirlo. Porque nadie dijo que fuera fácil.

Estas son las 10 cosas probadas con éxito que tienes que intentar para mantener la calma, y atender una rabieta, sin gritos ni violencia.

Claro que estos tips están más enfocadas en nosotras las madres. Porque ya sabemos que hay miles de ideas de cómo gestionar las rabietas de los niños, como anticiparse, controlar los básicos hambre, sueño, atención de calidad, etc.

Ahora bien, ¿quién nos ayuda a gestionar nuestras propias rabietas? Así que yo las he ido apuntando y recolectando, para poder compartirlas aquí, que seguro te vienen bien.


1. Respirar

He leído en muchos lados que aconsejan, "mantener la calma y respirar" pero sinceramente nunca me había servido este consejo porque entre los nervios y el cansancio, una ni sabe en qué momento es que debe hacerlo, cómo hacerlo y demás. Pero luego recibí este consejo en forma de tip: "haz 2 respiraciones profundas antes de reaccionar".

La verdad que este simple consejo me sirvió para ese preciso momento en que sientes que te estás acalorando, que te empieza a temblar la pera, justo antes de gritar. Entonces, en vez de vociferar, lanzar aire sin palabras. Respiración profunda 2 a 3 veces y si es posible, frente al niño. Para que él vea y aprenda también. Lorenzo cuando me veía respirar, él sólo se calmaba. O cuando le sucedía a él, me decía espera que respire así me calmo. :D


2. Hablar Lento y pausado

Ok, supongamos que el punto 1 no resultó (es el primer intento) entonces vamos sumando tácticas al asunto. Lo segundo que hago luego de las respiraciones es hablarle lento y pausado, como en una película de cine lánguido.
Así el niño se contagia de mi energía calma y entiende que no me estoy enfadando, y además, presta mayor atención a tus palabras que cuando le gritas o le hablas duro y rápido.


3.Mirarlo fijamente a los ojos

Junto al punto 2, agrego esta táctica que es ponerme a su altura y mirarlo fijamente a los ojos. Intento que él me tome como ejemplo a seguir para gestionar su enojo. Y que sienta que le estoy dando importancia total a él y a sus circunstancias, que tengo atención plena. Al mirarle, por otra parte, aumenta mi conciencia de que estoy hablando con un niñito, que apenas está creciendo, y aumenta por lo tanto mi empatía. Es cuando me doy cuenta, al mirarle que él es más vulnerable que yo, y que mi obligación es protegerle, entenderle y cuidarle.


4. Hacerle preguntas y afirmaciones positivas

Cuando toca hablarle, le hago preguntas y afirmaciones positivas. Por ejemplo, entiendo que estés enfadado, te sientes así porque no puedes armar el tren tú solo? Necesitas ayuda y quieres que mamá te acompañe?


Yo no soy psicóloga ni médica, pero si miras este video del pediatra Carlos Gónzalez, verás que estamos alineados.






5. Tocarle y abrazarle

Si es posible, intentar tocarle y abrazarle. Porque ambos mantendremos la calma. Abrazar tranquiliza por igual al que abraza y al que recibe el abrazo. Deberíamos aplicar esta táctica no sólo con los niños, sino con todas las personas. Necesitamos más abrazos para estar más calmados y ser más felices.

6. Cantar y/o Bailar

Una de las tácticas que mejor me ha funcionado para mantener la calma y gestionar un enojo o pataleta de mi hijo es cantar y bailar. No tiene que ser una canción concreta. A mí me resulta súper bien cantar todo lo que voy haciendo o lo que vamos a hacer, mientras bailo como una payasa. Me ayuda a relajar mi cuerpo tenso, y a crear algunas risas, las de Lorenzo que me mira como "mamá está loca" y las mías. Como los musicales del cine. Hablar cantando.

A veces uso la melodía de alguna canción que él conoce, de sus favoritas. Ahí él es cuando conecta, olvida lo que estaba haciendo e intenta cantar la versión "correcta". O sigue inventando conmigo la canción, al mismo tiempo que bailamos.


7. Poner música tranquila

Si lo tuyo no es cantar, poner un disco o la radio suele ser otra táctica que tranquiliza. Cuando estamos en casa, a veces le digo ¿quieres poner música por favor? Justo la otra noche estábamos en el auto, y nos quedamos a esperar que el padre bajara a comprar unas cosas a la farmacia. Lorenzo empezó a enfadarse porque lógicamente quería ir, pero estaba muy muy frío. Así que como no tenía mucho que hacer, encendí la radio, y justo coincidió que estaban tocando música estilo "angelus". Ja, era la radio maría! No sé qué fue, pero la cosa es que se calmó, quedó mirando por la ventana tan santito. Y yo feliz y calmada junto a él. :D


8. Silencio Hospital

A veces si lo he intentado todo, y me siento aún nerviosa como para gestionar una pataleta, sobre todo en público, intento utilizar la técnica número 8. Poner la mente en blanco y no decir ni mu. Es decir, lo miro, estoy pendiente de él, para que no se haga daño o haga daño, lo tengo en mi círculo de control, pero con alguna parte de mi cerebro me voy a un lugar lejano, a un espacio en blanco, como si estuviera meditando o estuviera en clase de yoga. Esto es como la técnica premium, pero no la uso de primera, sino que va escalando según vaya escalando mi incapacidad para controlarme antes.


Aquí te dejo un video de un cuento infantil de educación emocional de Edúkame para que veas algunos ejemplos.





9. Cambiar la posta

Si estás acompañada, delega. Si ya lo has probado todo y no puedes mantener la calma, deja que otra persona se ocupe, antes de que tengas que gritar y pasarla mal.

No todos los días nos levantamos igual, ni estamos igual, así que no pasa nada que dejes que otro lo haga. Las madres solemos ser muy omnipresentes, en todo momento queremos tener el control, pero a veces no es así, no somos súper mujeres, somos personas como cualquier otra. Y hacemos lo mejor que podemos.


10. Huir

Como última escapatoria al conflicto, ya saben, mejor huir. Si no tienes a nadie que te ayude, pues apártate, déjalo solo un momento para que se calmen, para que tú también te calmes. Avisarle algo así como "mamá necesita calmarse, necesita estar sola un momento, voy al baño y cuando salga te abrazo". Y en ese espacio a solas, empieza de nuevo por el punto 1, 2, 3....respira, respira, respira.



Por último, como bonus, te comparto una frase que siempre me digo a mí misma en momentos de frustración o enfados: "no me quedaré pequeño por siempre, mamá"




martes, 7 de febrero de 2017

Me perdí




Luego de 3 años de maternidad, estoy buscando el camino de vuelta. Mi viaje interior. El otro viaje inverso a la maternidad. Si es que existe alguno.

Siento que hubo un momento en que me perdí. Aún no sé dónde ni cuándo. Sólo sé que la maternidad me cambió y me puso en suspensión permanente. Hasta ahora, hasta hace poco

Seguro me he perdido muchas veces en la vida, y he vuelto a la ruta. Pero nunca como hasta ahora me había resultado tan difícil.

Hubo un momento en que me perdí. Perdí lo que yo quería hacer de grande
Perdí mis horas, mis días, mis noches

Hubo un momento en que me di cuenta que estaba en algún lugar desconocido, sin saber a quién llamar o a quién pedir ayuda.


Me perdí entre el feminismo, la liberación de la mujer y la maternidad consciente
Me perdí entre horas y horas de lecturas y consejos de expertos
Me perdí en los pasillos de médicos, pediatras y ginecólogas
Me perdí entre crianza con apego, teta sí y teta basta.
Me perdí entre waldorf, montessori y la clásica.

Me perdí esperando el bus y subiendo con el bebé en brazos.
Me perdí yendo al parque, entre horas y horas de no hacer nada.
Me perdí conduciendo a cualquier sitio, a cualquier hora, para encontrar un lugar a donde ir

Me perdí entre pañales, baberos y ropas cálidas
Me perdí entre tacones, camisas bien planchadas y trabajos a deshoras
Me perdí entre miles de reuniones y proyectos en mente
Me perdí entre amigas, madres, no madres.

Me perdí buscando niñeras y jardines de infantes
Me perdí saliendo de casa sin tí, porque no sabía qué hacer ni con quién estar
Me perdí cocinando menúes sanos, sin sal, sin azúcar, sin grasa
Me perdí comiendo las sobras, inventando formas.


Hubo un momento de paz y sosiego que duró poco.
Hubo la paz, la hormona de la felicidad.
Hubo un tiempo en que creí que todo lo podía y más
Hubieron consejos, faltaron abrazos.

Hubo la caricia oportuna, hubo la sonrisita fiel
Hubieron tus manos, tus ojos de amor intenso
Hubieron tus llamadas, tus mensajes de voz
Hubo un tiempo mejor, hubieron tiempos peor

Me perdí de mis miedos, de mis lágrimas
Me perdí de mis sueños, de mis resacas

No encuentro la última copa de vino
No sé dónde dejé la libido

Entre tantas pérdidas y tantas carencias, hoy me siento diferente, extraña.
Será la fecha. Será el mes. Será el día, será el país, será la casa, será el tiempo, será el calor, será el amor. Será...

Ser mujer, ser madre, crecer, madurar, ser mujer ser madre, crecer madurar...esto no es lineal

Me perdí entre tantos proyectos, entre tantos planes..
Lugares, personas, gente que no vuelve, gente que no aporta

El mundo gira, las personas se van, los periódicos cierran, los libros no se venden y mis plantas se secan en el balcón.

Mis tetas al sol aún escandalizan. Con o sin leche.

El café se enfría.

Me pierdo todavía.

Me perdí estando contigo. Y sin tí.

Perdí mucho tiempo tratando de buscar el camino de vuelta. Y ese fue mi error.

Aquella no está más, aquella ya no soy yo. Y menos mal. Porque ahora soy mejor, o eso creo yo.

He perdido "aquella calidad de vida", para ganar "otra calidad de amor".


Contigo me he vuelto a encontrar. Contigo volveré a soñar

.
.
.

"Hablemos de nuestra maternidad"