sábado, 13 de junio de 2015

La inspiración de una madre


 Mientras aseaba a Lorenzo en el lavabo, mi mente se puso a divagar acerca de los reencuentros y de aquellas personas que nunca más volverán.

Y se me había ocurrido una bonita historia, bien contada en mi imaginación, de esos momentos de inspiración que si pudieras saldrías disparada hacia tu cuaderno de anotaciones a escribir, qué digo, a escupir las ideas que se te vienen a tu cabeza, como si de pronto se te encendiera una pantalla de cine en tu mente y ves pasar imágenes y más imágenes de una película que nunca vas a hacer, pero que por gracia de tu talento, puedes contar. 

Y sin embargo, ahí te quedas, con la mano embadurnada de jabón y espuma, lavando y lavando la delicada piel de un santo bebé que no tiene la culpa de tener una madre que mientras físicamente ella está ahí para él, su mente ha sido robada una vez más por lo duendes...

Y la historia? Ah, sí, la historia es esta..porque la otra, la verdadera, se ha ido con los duendes, mientras mis manos escribidoras se dejaban estar entre las pompas de jabón, resignando con mucho amor y cariño por el santo niño, un nuevo capítulo del libro que quizá nunca más escribas, por ahora.