domingo, 9 de julio de 2017

Las 10 tácticas probadas para mantener la calma y atender una rabieta



Las rabietas son esos episodios inexplicables de llanto, gritos y enfados que suceden de vez en cuando, por distintos motivos, que tienen que ver con una etapa del desarrollo natural de los niños entre los 2 y 3 años. Pero esto no es una regla, hay niños que comienzan antes y otros que terminan después.

Este es un post que le debía a este blog, la segunda parte de "Cómo ser una mamá calmada" paso 1.

Si no los has leído, te recomiendo ir a este y luego volver por esta segunda parte.

Ahora a lo que vamos.

Lorenzo ya ha cumplido 3 años. La primera parte la escribí cuando él tenía 2. Pero las rabietas se suceden entre los 2 y 3 años, así que si tienes una personita de esa edad en tu casa, te vienen bien ambos post.

Entonces, luego de probar con el desafío no gritar, que cuento en el primer post que comenté más arriba, he ido probando otras cosas que me ayuden a cumplirlo. Porque nadie dijo que fuera fácil.

Estas son las 10 cosas probadas con éxito que tienes que intentar para mantener la calma, y atender una rabieta, sin gritos ni violencia.

Claro que estos tips están más enfocadas en nosotras las madres. Porque ya sabemos que hay miles de ideas de cómo gestionar las rabietas de los niños, como anticiparse, controlar los básicos hambre, sueño, atención de calidad, etc.

Ahora bien, ¿quién nos ayuda a gestionar nuestras propias rabietas? Así que yo las he ido apuntando y recolectando, para poder compartirlas aquí, que seguro te vienen bien.


1. Respirar

He leído en muchos lados que aconsejan, "mantener la calma y respirar" pero sinceramente nunca me había servido este consejo porque entre los nervios y el cansancio, una ni sabe en qué momento es que debe hacerlo, cómo hacerlo y demás. Pero luego recibí este consejo en forma de tip: "haz 2 respiraciones profundas antes de reaccionar".

La verdad que este simple consejo me sirvió para ese preciso momento en que sientes que te estás acalorando, que te empieza a temblar la pera, justo antes de gritar. Entonces, en vez de vociferar, lanzar aire sin palabras. Respiración profunda 2 a 3 veces y si es posible, frente al niño. Para que él vea y aprenda también. Lorenzo cuando me veía respirar, él sólo se calmaba. O cuando le sucedía a él, me decía espera que respire así me calmo. :D


2. Hablar Lento y pausado

Ok, supongamos que el punto 1 no resultó (es el primer intento) entonces vamos sumando tácticas al asunto. Lo segundo que hago luego de las respiraciones es hablarle lento y pausado, como en una película de cine lánguido.
Así el niño se contagia de mi energía calma y entiende que no me estoy enfadando, y además, presta mayor atención a tus palabras que cuando le gritas o le hablas duro y rápido.


3.Mirarlo fijamente a los ojos

Junto al punto 2, agrego esta táctica que es ponerme a su altura y mirarlo fijamente a los ojos. Intento que él me tome como ejemplo a seguir para gestionar su enojo. Y que sienta que le estoy dando importancia total a él y a sus circunstancias, que tengo atención plena. Al mirarle, por otra parte, aumenta mi conciencia de que estoy hablando con un niñito, que apenas está creciendo, y aumenta por lo tanto mi empatía. Es cuando me doy cuenta, al mirarle que él es más vulnerable que yo, y que mi obligación es protegerle, entenderle y cuidarle.


4. Hacerle preguntas y afirmaciones positivas

Cuando toca hablarle, le hago preguntas y afirmaciones positivas. Por ejemplo, entiendo que estés enfadado, te sientes así porque no puedes armar el tren tú solo? Necesitas ayuda y quieres que mamá te acompañe?


Yo no soy psicóloga ni médica, pero si miras este video del pediatra Carlos Gónzalez, verás que estamos alineados.






5. Tocarle y abrazarle

Si es posible, intentar tocarle y abrazarle. Porque ambos mantendremos la calma. Abrazar tranquiliza por igual al que abraza y al que recibe el abrazo. Deberíamos aplicar esta táctica no sólo con los niños, sino con todas las personas. Necesitamos más abrazos para estar más calmados y ser más felices.

6. Cantar y/o Bailar

Una de las tácticas que mejor me ha funcionado para mantener la calma y gestionar un enojo o pataleta de mi hijo es cantar y bailar. No tiene que ser una canción concreta. A mí me resulta súper bien cantar todo lo que voy haciendo o lo que vamos a hacer, mientras bailo como una payasa. Me ayuda a relajar mi cuerpo tenso, y a crear algunas risas, las de Lorenzo que me mira como "mamá está loca" y las mías. Como los musicales del cine. Hablar cantando.

A veces uso la melodía de alguna canción que él conoce, de sus favoritas. Ahí él es cuando conecta, olvida lo que estaba haciendo e intenta cantar la versión "correcta". O sigue inventando conmigo la canción, al mismo tiempo que bailamos.


7. Poner música tranquila

Si lo tuyo no es cantar, poner un disco o la radio suele ser otra táctica que tranquiliza. Cuando estamos en casa, a veces le digo ¿quieres poner música por favor? Justo la otra noche estábamos en el auto, y nos quedamos a esperar que el padre bajara a comprar unas cosas a la farmacia. Lorenzo empezó a enfadarse porque lógicamente quería ir, pero estaba muy muy frío. Así que como no tenía mucho que hacer, encendí la radio, y justo coincidió que estaban tocando música estilo "angelus". Ja, era la radio maría! No sé qué fue, pero la cosa es que se calmó, quedó mirando por la ventana tan santito. Y yo feliz y calmada junto a él. :D


8. Silencio Hospital

A veces si lo he intentado todo, y me siento aún nerviosa como para gestionar una pataleta, sobre todo en público, intento utilizar la técnica número 8. Poner la mente en blanco y no decir ni mu. Es decir, lo miro, estoy pendiente de él, para que no se haga daño o haga daño, lo tengo en mi círculo de control, pero con alguna parte de mi cerebro me voy a un lugar lejano, a un espacio en blanco, como si estuviera meditando o estuviera en clase de yoga. Esto es como la técnica premium, pero no la uso de primera, sino que va escalando según vaya escalando mi incapacidad para controlarme antes.


Aquí te dejo un video de un cuento infantil de educación emocional de Edúkame para que veas algunos ejemplos.





9. Cambiar la posta

Si estás acompañada, delega. Si ya lo has probado todo y no puedes mantener la calma, deja que otra persona se ocupe, antes de que tengas que gritar y pasarla mal.

No todos los días nos levantamos igual, ni estamos igual, así que no pasa nada que dejes que otro lo haga. Las madres solemos ser muy omnipresentes, en todo momento queremos tener el control, pero a veces no es así, no somos súper mujeres, somos personas como cualquier otra. Y hacemos lo mejor que podemos.


10. Huir

Como última escapatoria al conflicto, ya saben, mejor huir. Si no tienes a nadie que te ayude, pues apártate, déjalo solo un momento para que se calmen, para que tú también te calmes. Avisarle algo así como "mamá necesita calmarse, necesita estar sola un momento, voy al baño y cuando salga te abrazo". Y en ese espacio a solas, empieza de nuevo por el punto 1, 2, 3....respira, respira, respira.



Por último, como bonus, te comparto una frase que siempre me digo a mí misma en momentos de frustración o enfados: "no me quedaré pequeño por siempre, mamá"




martes, 7 de febrero de 2017

Me perdí




Luego de 3 años de maternidad, estoy buscando el camino de vuelta. Mi viaje interior. El otro viaje inverso a la maternidad. Si es que existe alguno.

Siento que hubo un momento en que me perdí. Aún no sé dónde ni cuándo. Sólo sé que la maternidad me cambió y me puso en suspensión permanente. Hasta ahora, hasta hace poco

Seguro me he perdido muchas veces en la vida, y he vuelto a la ruta. Pero nunca como hasta ahora me había resultado tan difícil.

Hubo un momento en que me perdí. Perdí lo que yo quería hacer de grande
Perdí mis horas, mis días, mis noches

Hubo un momento en que me di cuenta que estaba en algún lugar desconocido, sin saber a quién llamar o a quién pedir ayuda.


Me perdí entre el feminismo, la liberación de la mujer y la maternidad consciente
Me perdí entre horas y horas de lecturas y consejos de expertos
Me perdí en los pasillos de médicos, pediatras y ginecólogas
Me perdí entre crianza con apego, teta sí y teta basta.
Me perdí entre waldorf, montessori y la clásica.

Me perdí esperando el bus y subiendo con el bebé en brazos.
Me perdí yendo al parque, entre horas y horas de no hacer nada.
Me perdí conduciendo a cualquier sitio, a cualquier hora, para encontrar un lugar a donde ir

Me perdí entre pañales, baberos y ropas cálidas
Me perdí entre tacones, camisas bien planchadas y trabajos a deshoras
Me perdí entre miles de reuniones y proyectos en mente
Me perdí entre amigas, madres, no madres.

Me perdí buscando niñeras y jardines de infantes
Me perdí saliendo de casa sin tí, porque no sabía qué hacer ni con quién estar
Me perdí cocinando menúes sanos, sin sal, sin azúcar, sin grasa
Me perdí comiendo las sobras, inventando formas.


Hubo un momento de paz y sosiego que duró poco.
Hubo la paz, la hormona de la felicidad.
Hubo un tiempo en que creí que todo lo podía y más
Hubieron consejos, faltaron abrazos.

Hubo la caricia oportuna, hubo la sonrisita fiel
Hubieron tus manos, tus ojos de amor intenso
Hubieron tus llamadas, tus mensajes de voz
Hubo un tiempo mejor, hubieron tiempos peor

Me perdí de mis miedos, de mis lágrimas
Me perdí de mis sueños, de mis resacas

No encuentro la última copa de vino
No sé dónde dejé la libido

Entre tantas pérdidas y tantas carencias, hoy me siento diferente, extraña.
Será la fecha. Será el mes. Será el día, será el país, será la casa, será el tiempo, será el calor, será el amor. Será...

Ser mujer, ser madre, crecer, madurar, ser mujer ser madre, crecer madurar...esto no es lineal

Me perdí entre tantos proyectos, entre tantos planes..
Lugares, personas, gente que no vuelve, gente que no aporta

El mundo gira, las personas se van, los periódicos cierran, los libros no se venden y mis plantas se secan en el balcón.

Mis tetas al sol aún escandalizan. Con o sin leche.

El café se enfría.

Me pierdo todavía.

Me perdí estando contigo. Y sin tí.

Perdí mucho tiempo tratando de buscar el camino de vuelta. Y ese fue mi error.

Aquella no está más, aquella ya no soy yo. Y menos mal. Porque ahora soy mejor, o eso creo yo.

He perdido "aquella calidad de vida", para ganar "otra calidad de amor".


Contigo me he vuelto a encontrar. Contigo volveré a soñar

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"Hablemos de nuestra maternidad"

lunes, 23 de enero de 2017

Los niños son asunto de todos




Hace poco me llegó un manual de UNICEF titulado "Los niños son asunto de todos", un libro de trabajo práctico para ayudar a las empresas a entender y corregir sus impactos negativos sobre los derechos del niños.

Me parece una iniciativa tremendamente poderosa, no sólo por lo práctico del manual, sino por poner en evidencia el importante papel de las empresas para asegurar que los derechos de la infancia se realicen de manera efectiva.

Bueno, debo confesarles que esta entrada y sus 2 primeros párrafos estaba escrita en borrador hace muchos meses atrás.

Por cosas de la vida, la dejé olvidada. ¿Y por qué la rescato ahora?  Porque entré a contarles una historia de maternidad, y de pronto encuentro este post que me viene de pelos para introducir el tema

Sobre todo por su titular. "Los niños son asunto de todos"

Pues resulta que estando yo en el metro, junto con Lorenzo, veo a un señor que le gritaba de mal modo a una madre que llevaba a su pequeña consigo de la misma edad que mi hijo. Y mucha gente a su alrededor, mirando.

Me acerqué para saber de qué se trataba y justo llega el guardia de seguridad y, en un tono más amable, reprende también a la mujer.

Por lo que escuché, la madre era tildada de "irresponsable" por dejar a su hija suelta en el subte mientras ella iba mirando el celular.

Entonces, dos hombres diferentes, en diferentes momentos, la reprendieron, uno en peor tono que el otro, y otras muuuchas miradas más la acusaron.

En ese momento pensé que PODRÍA HABER SIDO YO

Sí. Me considero una madre responsable, omnipresente, atenta y amorosa...y HUMANA.

Me acordé de las veces que Lorenzo se me soltó en un plin plas de la mano, y tuve que correr o gritar, las veces que miré el móvil para ver el google maps y saber dónde ir, las veces que me he sentido cansada de estar 24/7 atenta a un enano y alguna vez, una milésima de segundo de distracción es suficiente para perderlo de vista

Entonces, con la empatía que me caracteriza en esos momentos, me acerqué a la atribulada madre que para entonces ya estaba por montarse al vagón con su hija en brazos que por los gritos iba llorando de miedo, y atiné a poner mi mano sobre su hombro y decirle "tranquila, a todas nos pasa"

Lo importante es que ella estaba ahí para su hija, que la consoló, que su hija se sentía protegida por ella.

¿Qué defensa hacemos de los niños si tenemos que maltratar a sus madres delante de ellos y ponerlos así de nerviosos?

¿Los niños son asunto de todos como reza el manual de UNICEF? Sí. En qué forma?. Ayudando a las madres y respetando sus derechos. No agrediendo, no retando, no juzgando.

Así que señores, ESE, no es el camino.

 Les dejo el enlace para descargar el libro que me llegó por si les interesa.

DESCARGAR LIBRO

Que tengan feliz semana!



sábado, 21 de enero de 2017

Reto de nuevo año: quererse y cuidarse


Estamos a menudo corriendo de aquí para allá. Que la casa, que los niños, que el trabajo, que los compromisos familiares, amistades...pfff.

En todo este trajinar cotidiano nos olvidamos de nosotras mismas. A veces nos preguntamos cómo es posible que hiciéramos tantas cosas.

Sin embargo, estamos exhaustas. Y sí, hacemos muchas cosas, pero dejamos de hacer otras no menos importantes.

Esto es lo que les vengo a proponer. Cuidarnos más.

Este año nuevo nos hemos propuesto cambiar la perspectiva, ir más despacio por la vida (sí, más aún de lo que me propuse el año pasado) y disfrutar más de los pequeños placeres y momentos mágicos.

Así que aproveché que marido me regaló para las navidades este fantástico set para el cuidado de los pies y allí me puse a atenderME como me merezco.

La verdad que no tenía muchas expectativas respecto a estas soluciones para pies agrietados y secos.

La marca ISDIN me sonaba de una vez que me compré una crema de manos, pero desde entonces no la había vuelto a usar. Y el resultado ha sido sorprendente. Se trata de una pequeña lima electrónica que viene en pack con una crema especial para pies. Y me sorprendió que es made in spain.

Hay que ser realista. Antes iba a "hacerme los pies" a algún sitio, pero desde que tengo al enano no hay tiempo ni espacio.

Allí quedaron olvidadas las listas y listas de cosas que tengo que hacer y nunca hago, y entre las que siempre se repetían "ir a hacerme los pies, o las manos, o depilarme, o cortarme el pelo"...es decir, una serie de cosas que he tenido que simplificar para hacerme la vida más fácil. (recetas, limpieza, trabajo, juegos, decoración,  y una lista de cosas con sus "sistemas" para que todo funcione mejor)


Anyway.....Estos son los pequeños momentos que me debía, y estoy feliz de empezar el mes así.

Y ustedes? Qué cosas de la lista de nuevo año están empezando a cumplir?