sábado, 6 de julio de 2013

No quiero tomar ácido fólico


(Los primeros 3 meses)

Me resulta un fastidio.
Cuando lo tomo, me resulta un fastidio. Me hace muy mal, y cuando he dejado de tomarlo, me he sentido mucho mejor.

Bueno cariño, si te hace mal, no lo tomes. -dijo mi marido.

En internet no hay mucha información que me convenza, sólo dice que  es una vitamina del complejo B, que bla bla bla y en definitiva, que hay que tomarlo por cojxnxs, o sea que hay que tomarlo y punto.

Qué mala madre soy. Me siento fatal físicamente y encima ahora, empezando a confabular contra mí misma.


La cita con mi médica trae un poco de tranquilidad a mi vida de embrionazada.

Le he explicado la situación, y con una soltura y naturalidad inusual me ha respondido que si me hace mal no lo tome y listo. A cambio, revisa mi dieta, la cual por suerte es principalmente vegetariana, y refuerza mi consumo de hojas verdes y otros productos de origen natural con alto contenido de esa vitamina. Me enamoré de ella cuando, para explicarme mejor el asunto, recurrió  a la etimología de las palabras. (Ácido fólico, también conocido como folacina, viene del latín follium, que significa hojas, justamente por su mayor presencia en alimentos de hojas verdes).

Pero entonces ¿por qué a toda mujer se le indica que debería tomarlo?

He leído que muchos estudios realizados, demuestran que las mujeres que consumen la cantidad recomendada de esta sustancia desde antes de la concepción y durante el primer hasta el tercer mes del embarazo pueden reducir el riesgo para el feto de tener defectos en el cerebro y en la médula espinal, los más comunes son la anencefalia y la espina bífida. Pero yo ya estaba acabando el tiempo donde esto puede hacer algún efecto importante, y por otro lado, seguía desde hace mucho, incluso antes de quedar encinta, una alimentación con alto contenido de las vitaminas que en muchas otras mujeres puede resultar insuficiente. Después de todo, ni mi madre, ni mi suegra, habían tomado ácido fólico, pues antes las farmaceúticas aún no lo promocionaban tanto, y no teníamos antecedentes de considerar.

Dicen algunos expertos que aunque esté presente en algunos alimentos, la ingesta de la dieta normal no asegura las cantidades mínimas recomendadas. Bueno, a eso habría que revisar a qué dieta normal nos estamos refiriendo. Además, hay que tener en cuenta que muchos de los productos que consumimos ya vienen fortificados con, entre otras cosas, ácido fólico. En este país, todo el mundo consume ácido fólico y no lo sabe. Por decreto, el gobierno firmó un acuerdo para que se incluya el ácido fólico en todos los insumos del pan, todo pan que se hace en Chile, tiene ácido fólico. Y si lo que me estaba ocurriendo, era una sobredosis de ácido fólico, o simplemente intolerancia al químico?.

La verdad que muchas cosas las hacemos porque toca, porque así la hacen todas, porque dicen los expertos. Pero no todo siempre es tan absoluto, y ya sabemos cómo funciona la ciencia.

Según la recomendación de mi ginecóloga obstetra, aumenté aún más la ingesta de dichos alimentos, y suprimí por completo las pastillas incómodas. Fue un alivio. Y por suerte, todo está perfecto.